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Nueva Junta Directiva de la IYTA

Encuentro de Yoga 'Esclerosis múltiple y Yoga. Teoría y práctica', a cargo de Mª Gloria Henríquez y Marga Navarro, profesoras de Yoga tituladas por IYTA - 18 de abril de 2015

 

Sirva esta ocasión para hacer un reconocimiento público de agradecimiento a Marga Navarro,

directora de la Unidad de Rehabilitación del Centro para la Esclerosis Múltiple (Cemcat)

en Barcelona, por su incondicional y constante apoyo al Yoga y a mi labor como profesora del centro.

Agradecimiento también a mis predecesoras: Pura Natalia Pérez de Galindo y Jacinta Bermejo.

Ambas me indicaron el camino a seguir: el del corazón. Su recuerdo y cariño perdura en aquellos

que las conocieron y de quienes aprendieron a: ¡respirar, a relajar, a descansar y a reír!

Y por último, a Maresa, quien hace suyas las necesidades y preocupaciones de los demás para ofrecerles atención y cobijo amorosos. En cada encuentro con Maresa hablamos de mis alumnos, le informo de las novedades y particularidades en las clases, etc. Ella me anima siempre y me hace consciente de esa oportunidad llena de responsabilidad hacia el Yoga y hacia la vida.

Sus recomendaciones fueron muy fáciles de seguir, ya que el ambiente que reina entre estos alumnos es el de la empatía, la solidaridad y la amistad. Es un gozo confrontarte en cada sesión con alumnos tan interesados, receptivos y agradecidos. Es esta actitud de profunda necesidad de saber, de conocer, de encontrar respuestas a una situación adversa, la enfermedad, la que me ha estimulado a observar la vida desde su perspectiva más real y verdadera: la espiritual. Y como decía nuestra querida Maresa: si la medicina cura el cuerpo físico, el Yoga puede sanar más allá del físico. Ya que el Yoga es esa armoniosa integración de cuerpo, mente y alma, busquemos nuestro lugar allí donde podamos abrir esas ventanitas hacia la infinitud y la eternidad que somos. Es intentar encontrar de entre la diversidad de cuerpos, de mentes y de circunstancias de cada uno, aquello que nos hace uno entre nosotros y con el resto del universo, con el Todo.

Afrontar los retos que nos pone la vida -¡para superarlos, por supuesto!- requiere que encontremos las fuerzas y el estímulo necesarios en nosotros mismos, en nuestro interior, en nuestro Ser.

La esclerosis múltiple aparece –a nivel científico- como algo para lo que no se ha encontrado cura padecerla puede suponer una sentencia de sufrimiento sin esperanza para una mente condicionada por un aspecto de la realidad: el físico, el tangible. Pero, ya Einstein dijo: “lo más maravilloso de la vida es su lado misterioso; de allí nacen el arte y la ciencia verdaderos”. Esa versión del arte y la ciencia verdaderos yo la he encontrado en el Yoga; en su filosofía, en su metodología, en su sabiduría y en el efecto que su conocimiento y práctica ha producido en mí.

Si nos planteamos las causas del sufrimiento, sabemos: 1) de nuestra ignorancia y de la necesidad de abrirnos al conocimiento; 2) de un ego que intenta reducir la infinitud inspiradora a la pequeñez personal, anteponer atman a Brahman; 3) que agarrarnos a algo, apegarnos a lo que fluye constantemente es una causa perdida; 4) que el egoísmo es el fracaso rotundo de la experiencia humana y de que 5) temer a la muerte es no saber vivir. Las sesiones empiezan por esta toma de conciencia, que en palabras de Inma Poyato, una alumna, “explicar esta teoría es pararse, mirar, tomar conciencia de la Realidad”. Y teniendo en cuenta quienes somos: espíritus encarnados, y el sentido de nuestra existencia: amar la vida, los seres, la naturaleza, empezando por nosotros mismos. Este amor va acompañado del conocimiento; en los textos y en nuestra propia experiencia encontramos que estos dos niveles de la realidad humana van juntos y forman nuestra esencia, universal, infinita y eterna.

Y como no hay desventaja sin ventaja y viceversa, en el camino del Yoga la inmovilidad es condición “sine quanon” para su vivencia interior, que con la esclerosis múltiple se consigue con facilidad. Diría que el alumno ya tiene medio recorrido el camino. La adversidad es su gran Maestra. Es por ello que en nuestras sesiones está puesto el énfasis en el Pryma y en el abrirnos a la Realidad Última: el infinito. Todo el esfuerzo que se pondría en una difícil movilidad, se dirige hacia la quietud, la calma y la conciencia. El cuerpo físico como soporte de la experiencia del Alma. Sin prisas –tenemos todo el tiempo-, nos vamos desligando de la esclavitud, de la trampa de maya para instalarnos en lo permanente y fiable: el Ser que hay en nosotros y que compartimos con el universo, es una cuestión –en palabras de Inma Poyato- de “pararse y mirar, y descubrir” Es darse cuenta de que la incertidumbre nos permite jugar y participar en la creación de nuestra realidad eternamente cambiante y llena de posibilidades, las que le queramos darle, es tener en cuenta de que “si crees, creas”.

Esta toma de conciencia mental se va desarrollando junto con la práctica de la conciencia respiratoria; desmenuzamos las cuatro fases de la respiración: inspirar, retener el aire, el prana y sentir su efecto inmediato en nuestra energía y en nuestra mente, soltar y retener, comprimir el cuerpo para crear más capacidad de recibir, y volver a empezar en este primer ejercicio descubrimos la palabra kumbhaka y sus efectos. Seguidamente empezamos la práctica depuradora y estimulante de los kaplabhti (me anima la fe en que este ejercicio les libera de los residuos tóxicos de algunos medicamentos y de algunos estados de anímicos); continuamos con estiramientos coordinados con el proceso respiratorio; llegamos hasta el propio límite y si es necesario visualizamos el movimiento y su consecución final, el sana, cada vez más inmersos en nuestro interior. Como ejercicio de pryma hacemos primordialmente el bramari, nos divierte; el Niodhana lo hacemos sin las manos, solo con la concentración dirigida hacia cada fosa nasal; continuamos con mantras y en muchas ocasiones dirijo la relajación, acompañándola con los testimonios de personalidades ejemplares que han triunfado sobre la adversidad y sobre sus propios límites.

 

Hay muchos casos tan admirables como estimulantes. Un testimonio muy interesante nos lo da el neurocirujano neoyorkino Dr. Ebben Alexander, quien después de vivir la experiencia cercana a la muerte en estado de coma durante siete días, dejó la profesión para dedicarse a dar testimonio de su encuentro con el espíritu liberado del cuerpo físico: luminosidad y plenitud al final del túnel oscuro, y el disfrute permanente del sonido cósmico universal, el Aum.

Otro maravilloso testimonio lo proporciona el barítono alemán Thomas Quantohff, nacido –a causa de la talidomida- sin brazos ni piernas; circunstancia que no le ha impedido triunfar en su profesión y recorrer el mundo dando conciertos (ha estado en El Liceo de Barcelona hace pocos años), los cuales tiene que mesurar para poder dedicarle tiempo suficiente a su familia, mujer e hija. En su hogar él es el encargado de proporcionar la alegría: “Mis limitaciones físicas son una realidad que no me impide desarrollar mi potencial y disfrutar de la vida”.

 

Porque, al final:

¿Qué es la vida?: una ilusión

¿Qué es la vida?: un frenesí

¿Qué es la vida?: la vida es solo sueño, y los sueños sueños son. (Calderón de la Barca)

 

¡¡¡No los hagamos una pesadilla!!!

 

Mª Gloria Henríquez