International Yoga Teachers Association

 

No queda muy lejos de los efectos de los ronroneos de un gato. No en vano, muchos de los elementos utilizados por estas tradiciones se basan en la observación de los animales y la experimentación de sus beneficios físicos, mentales y emocionales. Así, el gesto del león (simha-mudra), la respiración del cuervo (kaki-pryma) o el estiramiento del perro (vnsana), por poner algunos ejemplos del Yoga.

La voz humana es el instrumento musical más eficaz: puede generar gran cantidad de armónicos (sonidos que tienen un doble tono o frecuencia) debido a la posibilidad de hacer minúsculos ajustes en el aparato fonador, afinando así la voz más allá de la capacidad de la mayoría de los instrumentos musicales. Para ello se utiliza toda la parte superior del cuerpo como caja de resonancia vibrante: el cráneo, los conductos nasales, la faringe, el pecho, el abdomen, y el diafragma, todas las partes de la boca: lengua, labios, paladar, velo del paladar, mejillas y mandíbula. Ejemplos tenemos en el canto gregoriano, voces tradicionales de Mongolia, Tíbet, cantos sufíes, Sudáfrica o los indios americanos.

Al margen de la voz humana, otros instrumentos ricos en armónicos son el didgeridoo de los aborígenes australianos, la lira de boca (la lira del judío) y el arco de boca (conocido como berimbao en Sudamérica, similar al uhadi o umrubhe del África meridional, donde se originó.

También los cuencos utilizados por los monjes del Tíbet son instrumentos capaces de generar armónicos. Están construidos con una aleación de siete metales que en función de su proporción, del proceso de elaboración, su forma y tamaño les da la sonoridad particular que invade el espacio y crea la atmósfera sonora que los caracteriza. Por ello son utilizados cada vez más en sesiones de Yoga, técnicas de limpieza energética y relajación previas a la meditación.

El sonido de los cuencos depende además de la forma de tocarlos: son armónicos prolongados al percutirlos y emiten un sonido continuo, vibrante, fluctuante y “espiral” al friccionarlos, dependiendo también del tipo de baqueta que se utilice: de madera, de madera forrada de piel, de madera forrada de algodón, de goma, Estos sonidos no sólo se perciben a través del oído en el área de audición del córtex cerebral, sino que sus vibraciones llegan a toda la masa corporal masajeándonos y armonizándonos en lo externo y en lo interno.

En el mismo sentido funcionan los cuencos de cuarzo, de composición muy similar a los huesos, y los cuencos llamados de alquimia fabricados con mezcla de cuarzo y minerales preciosos y semi-preciosos. El sonido de los cuencos, por el principio de resonancia, provoca que el cerebro entre en un estado vibratorio que la ciencia moderna denomina alpha. Dicho estado se traduce en una disposición de paz, sosiego y bienestar, en quien los toca o los escucha, similar al de la profunda relajación previa al sueño que tiene como beneficios un aumento de la creatividad, tonificación del sistema nervioso, mejora del sistema inmunitario, descanso y estados próximos a la meditación o Yoga Nidra.

Retomando la idea inicial del sonido en la práctica de Nyasa y su relación con el Yoga Nidra, comentar que en sesiones de Yoga Nidra, hace tiempo que venimos incorporando el sonido con muy buena acogida por parte de los asistentes. Sin perder de vista el esquema de Swami Satyananda, usamos tanto el canto de mantra, como el sonido de cuencos en algunos momentos concretos de la sesión.

Mantras del tipo Mahamrityujaya o Gayatri, son cantados al final con el objetivo de alargar este instante de conexión con el subconsciente y permitir que sigan aflorando los saskra allí almacenados. En algunos casos, un último mantra más estimulante, cantado después de unos instantes de silencio, ayuda a que los participantes vuelvan a tomar consciencia de su cuerpo y vayan regresando de la profunda relajación.

Venimos utilizando el sonido de los cuencos (tibetanos y de cuarzo) como relajación inicial previa al Yoga Nidra propiamente dicho. En sesiones cuyos participantes no tienen experiencia en relajación, hemos observado que este tipo de sonidos facilita el proceso. Se usan también en los intervalos entre los diversos elementos de la práctica; de esta forma, se consigue una transición más armoniosa entre la técnica que termina y la que se inicia. En cualquier caso, el sonido debe ser suave para inducir la relajación y evitar la dispersión sin producir sobresaltos.

Por último, no desdeñamos el uso del sonido más agudo de los crótalos, cuando algún ronquido en la sala nos alerta de que un participante ha caído en brazos de Morfeo. En cualquier caso, el sonido debe ser suave para inducir la relajación y evitar la dispersión sin producir sobresaltos.

 

 

"La palabra nace del sonido, y el sonido nace del silencio.

Podemos volver al origen del sonido, el silencio;

pero ninguna palabra puede describir qué es el silencio".

                                                                        Vimala Thakar, "Ser y devenir"

 

 

Jordi Isern Salvat

Ana Sesma Nuez

Profesores de Yoga y facilitadores de Yoga Nidra

 

C/ Rocafort, 242 bis, 1ª planta D-14 - Ed. Ciemen - 08029 Barcelona  - Teléfono: +34 932 370 208

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YOGA Y SONIDO (parte II), por Jordi Isern y Ana Sesma

 

En el caso del cuerpo humano, cada órgano tiene su propia frecuencia de vibración y cuando recibe una onda sonora de esa misma frecuencia se produce un efecto de resonancia a través del cual, el órgano en cuestión, recibe y absorbe esta energía que le llega en forma de onda sonora. Este efecto explicaría, siglos después, el hecho observado por los antiguos maestros y médicos chinos e indios, fruto del cual desarrollaron las técnicas que “colocan” (cantan) distintos sonidos o mantra en cada uno de los órganos del cuerpo con el objeto de relajar, tonificar y sanar. Hoy en día diríamos cargar de energía.

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