International Yoga Teachers Association

ser humano descubriría otros sonidos en unos rudimentarios instrumentos de percusión y viento.

Una de las primeras aplicaciones específicas de la voz en el mundo del Yoga fue en la antigua técnica Nyasa, precursora del actual Yoga Nidra.

Nyasa apareció en el camino del Tantra. En sánscrito significa “colocar”. Es una práctica ancestral utilizada por los yoguis durante siglos y todavía hoy practicada en la India. Consiste en ‘colocar’ y ‘sentir’ mantra específicos en diferentes lugares del cuerpo, haciendo resonar a través de la vibración de la voz estas zonas concretas. De esta forma, cada parte del cuerpo se carga, sistemáticamente, con la “energía de los mantra”.

Se utiliza una vasta selección de mantra. Swami Satynanda, en su libro “Yoga Nidra”, menciona algunos ejemplos y explica cómo usarlos:

Matrika nyasa: poniendo la intención en las diferentes partes del cuerpo mientras se canta el sonido correspondiente a las letras del alfabeto sánscrito (matrika= matrices, madres).

Hridayadi sadanga nyasa: literalmente significa “colocar las manos en seis lugares (sadanga) diferentes del cuerpo comenzando por el corazón (hridaya)”. Se cantan mantra específicos a cada zona.

Kara nyasa: en el que los mantra se colocan y se cantan en los dedos y en las palmas de las manos.

También el uso de bija mantra (mantra semilla) dirigidos a los cakra: Lam, Vam, Ram, Yam, Ham, Om.

Curiosamente, al mismo tiempo que en la India se desarrollaba y utilizaba la técnica Nyasa, en China se desarrollaban otras similares como los Seis Sonidos Sanadores (Liu Zi Jue) que ha llegado hasta nuestros días como técnica tradicional del Qigong Médico.

El secreto curativo de 6 sonidos: Xu, He, Hu, Si, Chui y Xi, se basa en la especial frecuencia de cada uno de los sonidos que crea una resonancia que consigue equilibrar la Energía Vital (Qi) de cada órgano. Cada sonido genera una vibración que influye directamente sobre un órgano en concreto: Hígado, Corazón, Pulmón, Bazo-Páncreas y Triple Calentador, depurándolo y sanándolo tanto física como emocionalmente. Al mismo tiempo que se emiten los sonidos, con consciencia de la respiración, se realizan movimientos físicos específicos relacionados con los meridianos que atraviesan cada órgano; así, en conjunto, se consigue que el Qi fluya adecuadamente. Se recomienda acompañar todo este trabajo, poniendo consciencia e intención en cada paso y cada órgano; es decir, enfocando completamente la mente en ello. De esta forma se amplifican extraordinariamente sus efectos terapéuticos.

Los Seis Sonidos Curativos y sus efectos son:

1º. HÍGADO – elemento madera: Sonido “SHIIII” .Tranquiliza el Qi del hígado, se usa para tratar enfermedades de los ojos, dolor de cabeza, problemas faciales. Combate la ira, el resentimiento y la amargura. La intención está en los ojos que son la puerta del hígado. Color verde.

2º .CORAZÓN - elemento fuego: Sonido “JAAA”. Refuerza el Qi del corazón y se utiliza para tratar la inquietud, las palpitaciones y el insomnio. Se recomienda para disminuir la excitación, el deseo, los celos y la avaricia. La intención puesta en la lengua. Color rojo.

3º.BAZO - elemento tierra: Sonido “JUUU”. Refuerza el Qi del bazo y trata los problemas digestivos. Reduce la preocupación excesiva y la obsesión. La intención puesta en los labios y en toda boca. Color amarillo.

4º.PULMÓN - elemento metal: Sonido “TZEEE”. Tonifica el Qi de los pulmones, indicado para combatir la tos y el asma. Y también para mitigar episodios de tristeza, depresión. La intención está en la nariz. Color gris.

5º.RIÑÓN - elemento agua: Sonido “CHUEE” (pronunciado chui). Refuerza el Qi de los riñones y está indicado para los problemas renales y de vejiga. Combate el miedo, sustos, shock y ansiedad. La intención está en los oídos. Color azul.

6º. TRIPLE CALENTADOR - elemento vacío: Sonido “SIIII”. Regula el Qi del Triple Calentador (sanjiao, gran órgano que contiene todos los órganos internos). Se utiliza para alcanzar una relajación completa. La intención en cada uno de los tres fogones del triple calentador. Color negro.

Volviendo al mundo del Yoga, los maestros nos han enseñado que mediante el sonido podemos purificar y relajar cuerpo y mente, lo que nos permite acceder a la meditación. El sonido puede ayudar a equilibrar y armonizar nuestras energías; de forma que podamos conectar con nuestra realidad más profunda, con nuestra esencia.

Como occidentales, somos tozudamente racionales y nuestra mente está entrenada para tratar de ‘entender’. A veces, necesitamos comprender cómo y porqué funcionan estas técnicas. Nuestros maestros llegaron a ellas a través de muchos siglos de observación, experimentación y grandes dosis de intuición.

Actualmente, la ciencia moderna cuenta con medios para explicar de alguna forma sus contrastados efectos.

La ciencia confirma lo que los antiguos yoguis ya sabían: todo en este Universo se percibe a través de la energía. Científicos como Einstein han demostrado la estrecha relación entre materia y energía en su famosa fórmula:

E (energía)= m (materia) x c2 (velocidad de la luz)

 

Ahora sabemos también que el sonido no es más que una manifestación de energía en forma de vibración o pulsación. Hace ya algunos siglos que Newton designó al fenómeno característico del sonido como ‘pulsus’ o pulso: "Los sonidos no son otra cosa que pulsaciones del aire".

De forma simplificada podríamos decir que “sonido es aquella vibración que podemos oír”. En cierta forma es así, pero en realidad existen otras muchas vibraciones que no oímos. Simplemente es una cuestión de “parámetro de diseño”, de la capacidad limitada de respuesta que tiene el oído humano. Según sea la frecuencia vibratoria, podemos percibir el sonido como tonos; pero el umbral de percepción del oído humano es relativamente bajo, y debemos tener presente que hay muchas ondas cuya frecuencia no somos capaces de percibir a través del oído, igual que sabemos que no podemos percibir a simple vista ciertas longitudes de onda de la luz.

La unidad de medida de frecuencia es el Hertz (Hz), que es el número de pulsaciones por segundo. El oído humano percibe e identifica frecuencias del rango entre 16 y 25.000 Hz. Las frecuencias por encima o por debajo de éstas resultan inaudibles para el oído humano. Denominadas ultrasonidos e infrasonidos respectivamente, estas frecuencias no son audibles por el hombre, pero sí por algunos animales.

Sin embargo, podemos sentir algunas de estas frecuencias de otro modo. La vibración sonora genera una oscilación (onda) en las moléculas del aire, que vibra, resuena y transmite esta vibración a las moléculas contiguas y así se va propagando a una velocidad que depende del elemento con el que se encuentre. En el caso concreto del agua, la velocidad de propagación de las ondas sonoras es cinco veces mayor que en el aire. Dado que el 70% de nuestro cuerpo está formado por agua, resulta evidente que nuestro organismo es un medio adecuado para la transmisión del sonido. Somos “conductores” del sonido como vibración.

Cuando un objeto empieza a vibrar por la influencia de una onda sonora que le llega, decimos que han entrado en resonancia. Este principio de resonancia es el pilar fundamental de los efectos del sonido en el cuerpo humano. Podemos sentir físicamente una vibración en nuestro cuerpo, aunque no seamos capaces de percibirla a través del oído.

Actualmente sabemos con toda certeza, como de alguna manera también lo intuían los antiguos, que todo el Universo está formado por átomos La materia no es estable. La materia está en continua vibración, en continuo movimiento, fruto del movimiento vibratorio de los átomos que la componen. Todo el Universo es vibración, y cada uno de sus elementos vibra en una frecuencia (cantidad de oscilaciones por segundo) determinada.

 

Jordi Isern Salvat

Ana Sesma Nuez

Profesores de Yoga y facilitadores de Yoga Nidra

Septiembre 2015

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YOGA Y SONIDO (parte I), por Jordi Isern y Ana Sesma

 

Desde los orígenes de la humanidad, el hombre ha utilizado el sonido para comunicarse, para recibir información del entorno, así como también para transformarse y sanar. Casi todas las culturas antiguas creían que el sonido era la fuerza creativa, la fuerza generatriz responsable de la creación del universo.

La voz fue el primer ‘instrumento’ de que dispusieron nuestros primitivos antecesores para emitir sonidos que con el tiempo fueron evolucionando hacia el lenguaje y el canto. Posteriormente, el

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