International Yoga Teachers Association

Enseñamos que relajación es lo contrario a la acción, cierto ¿o no?

Creo que la pureza del yoga reside en que seamos conscientes de vivir en la acción de forma “relajada”. Cada vez que estoy guiando un asana invito a realizarla “sin esfuerzo”... (sthirasukhamsanam YS II). Lo que todos hemos aprendido de muchas formas y personas diferentes, a los cuales doy las gracias desde aquí antes de quedarme sin espacio, incluido Patañjali.

Y siempre, siempre se coincide en este concepto: la distensión.

 

Relajación viene del latín relaxatio-onis “relajación, descanso, expansión, recreo”. Entendemos el relaxo-are como soltar y aflojar, desatar, aligerar y librarse... pero ¿de qué? del peso corporal, de las fluctuaciones mentales, de las aflicciones o klesas. En definitiva de todo aquello que nos hace “sentir”, de todo aquello con lo que nos identificamos.

Relajar es Pratyahara, retracción/aquietamiento de los sentidos.

 

No es momento ahora de hablar de los beneficios de la relajación; todos los conocemos de sobra y hoy día hasta hay momentos de “hastío” de tanta información y marketing corriendo por los medios.

 

Pero sí sería interesante que esta lectura fuese un instante de reflexión sobre nuestra forma de funcionar en todos los niveles: físicamente en nuestra vida diaria, nuestra sadhana y las clases que impartimos. Emocional y mentalmente a la hora de relacionarnos con nuestro entorno. Y por último a nivel espiritual, cuando en Relajación y posteriormente en Meditación retraemos nuestros sentidos para reencontrarnos y aprender a relacionarnos con nosotros mismos.  

Cuando uno practica las técnicas existentes ya sea tumbado o sentado, comienza por observarse a sí mismo para seguidamente dejar que con la respiración todo se vaya soltando, apagando así el interruptor que nos conecta con los sentidos. ¿Y por qué lo hacemos? ¿Por qué la percepción que tenemos es tan placentera? Porque es ahí donde surge la conciencia de uno mismo. Nos percibimos realmente, intuimos la esencia de lo que somos. Es el aquí y ahora tan archiconocido, independientemente de si nos encontramos tapados con una manta o paseando mirando el paisaje.

 

Esta sensación se va extendiendo a pequeños momentos lúcidos durante nuestro ajetreo diario, soltando en un momento determinado el hombro que sube hacia arriba, el tic del pie que se mueve o las formas repetitivas de actuar ante determinados estímulos. Digamos que vamos percibiendo esa libertad de movimiento que nos regala el estado de calma en el que vamos entrando. Familiarizarse con ese estado es básico en la vida diaria y en nuestra práctica de yoga. Los puntos de vista cambian, y nosotros vamos cambiando con ellos, transformándonos en cada momento, conservando la esencia de lo que somos, y al mismo tiempo dando paso a ser un poquito diferentes.

 

Conforme la conciencia se despierta, el estado de relajación se va instalando en todos los aspectos y capas que componen nuestro ser. Es entonces cuando se obra la magia de vivir relajadamente. No caben las molestias físicas, las preocupaciones mentales, las angustias y tensiones anímicas propias de la acción. La capacidad de percepción y de discernimiento es cada vez más amplia... como decía una de las acepciones antes descritas, la percepción se “expande”. Y es ahí donde comienza el siguiente paso que serían los estados meditativos.

La propuesta queda lanzada; vivir relajadamente, incluidos los momentos en los que haya mayor actividad. Vivirlo y transmitirlo, colaborando y ayudando a un mundo más humano.

 

Namasté

 

Noviembre 2016

 

Mónica Velázquez

Profesora de Yoga

Formadora de Instructores en Yoga

I.Y.T.A. España

C/ Rocafort, 242 bis, 1ª planta D-14 - Ed. Ciemen - 08029 Barcelona  - Teléfono: +34 932 370 208

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VIVIENDO LA RELAJACIÓN, por Mónica Velazquez

 

Me propusieron hace algún tiempo que hablase en este espacio sobre la Relajación. “Estaría bien Mónica, que los alumnos leyesen algo para entender lo que es la relajación, fuera de lo que son las clases de formación de profesores”.

 

Y curiosamente, el hecho de tener que escribir sobre ello me creó tensión. Esto me llevó a pensar en cómo es nuestra forma de movernos, de relacionarnos, en definitiva como es nuestro mecanismo de actuación.